A veces me pregunto si es envidia.
Te juro, te lo juro o, in the spanish way: te lo prometo....
....que la envidia nunca fue mi sentimiento favorito, ni tampoco el disturbing mode que ahora parece emerger.
¿Envidio a Adrianillo del Salto?
Yo a veces creo que simplemente le veo el plumero, a la distancia y sí. Me caga. Profundamente. Pero no me voy a detener por eso.
En cualquier caso podría envidiar sus orígenes de abolengo, que pueda usar coche, en un país subdesarrollado, a la edad en la que, en ese mismo país, yo era una simple "peatona", soportando los embates y los riesgos de todo transporte público que no se precie. Envidio su posición, su pose de ganador, su falta de conciencia de la edad que tiene (un defecto mío en su momento que el fracaso me enseñó a detectar -aunque él, ganador nato, no va a fracasar).
A mí no me molesta el éxito de los demás, sobre todo si se trata de gente querida. Es más, me alegra el día y la semana y el año saber que alguien ha podido crecer en esta selva de cemento y de petróleo que es el mundo actual. Me hace creer en el ser humano. Me molesta, sí, el éxito del chico de sistema que va de anti-sistema-moderado, su eficaz utilización del enchufe, el aprovechamiento de las personas que confiamos en su día en él, su incapacidad de aprender de nadie (salvo que le interese y le convenga como la alianza estratégica que acaba de sellar con el buen señor, a mis estúpidas y aware-less instancias) teniendo realmente poco qué ofrecer (sobre todo a nivel teórico y más allá de sus jugueteos con su mac que sólo son herramientas para vender humo).
Estoy, repito, a miles de kilómetros de él, pero no me puede indignar tanto. ¿Exagero un poco?. Creo que sí, que de manera concomitante a todo lo que te cuento hay cosas mías, sólo mías, que intervienen en el proceso de odiarle. Frustraciones profesionales. Pero objetivamente es una persona incapaz de molestarse contigo, que no entra a una pelea que no le conviene, que se ríe cuando lo quieres picar y que saca la espada cuando tiene que sacarla. Vamos. La misma mierda inauténtica de siempre.
Yo, que siempre me he jactado de no envidiar a nadie, de ser muy sana y pura en ese aspecto, ahora siento esa rabia y ese dolor.
complejaycotidiana@gmail.com
martes, 15 de febrero de 2011
Momento poético-tonticursi-quierotirar-mode
El momento de la traición
y de las pocas monedas
es un momento de transición
*hacia tí*
Comodidad de mi habitación
pastillas
varias agendillas
sueños y alucinaciones pardillas
alvin y las ardillas
calvin klein
ideas libres, momentos tuyos, no has usado tu saldo.
Taladros que me horadan el alma
con finalidades claras
no sólo para cubrir mis horas
sino para aclarar el camino
desbrozar el trayecto
arar
amar
whatever.
Lo que los cielos buscan está en tí
y en mi horizonte
la pregunta que le hago al reloj es "tell me quando/quando/quando"
Y sigo
hablando de la pasión
aferrándome al cariño
tejiendo letras como quien no quiere la cosa
surfeando el alma con una PC antigua
que en cualquier momento se acaba
como la eterna vida.
Y aquí tu abrazo
la extrema unción de mi arrebato
porque ahora pido calma enredada en tu mar
Aquí, esperando llevo
y sigo soñando
mi vida mezcla de tristeza y perseverancia
de intentos
de logros
mi vida como la de todos,
conscientes o inconscientes de estas fluctuaciones inherentes.
Come.
Just come.
Pleeeease.
(leaving a message in a bottle)
complejaycotidiana@gmail.com
Alcorcón
Mañana termino una faena más encargada en territorios extrarradiales. Esta vez le tocó a Alcorcón.
No conocía este pueblo. Me llamó la atención, a primera vista, la estatua de la libertad de alcorcón que MUESTRA LAS TETAS (!). Es arte, es amor...y el mensaje predecible pero bonito "la libertad no hace felices a los hombres/los hace sencillamente hombres". Luego cafés anclados en los 80s como aquél de techo alto y letras plateadas frente a una plaza no muy lejos de la Calle Mayor, con una cantidad de postres y un olor particular a café antiguo de mi pays d'origine, destacándose esos alfajorcitos de maizena y otros Havanna para derretirse, yo pillé uno de maizena muy grande y con mucho manjar para aguantar la media-tarde que exige dulce. Pero también el bar grasa con olores sospechosos (la coca cola me tocaba con olor a cebolla y ajo), gritos de obreros, conversaciones interculturales entre la mesera panameña y el jubilado habitué del bar. Joyas del siglo XXI. Y quizás también del XX.
La gente, como mucha del extrarradio, tiene una simpatía particular. Una calidez especial. Sencillez. Sabes de lo que hablo. No me gusta la palabra humildad... me gusta más la autenticidad y la sencillez. Pues eso. Lo sientes, como todo extranjero que desconoce las particularidades de la villa, desde las instrucciones para llegar a una calle, hasta la conversación de los lugareños. Por momentos la tarde puede parecer hasta cansina, la siesta a ultranza del pueblo tradicional o la no-presencia del habitante de una ciudad dormitorio que, a esas horas, está detrás de la máquina del sistema para darle de comer a sus hijos.
También me gusta Alcorcón por la cantidad de inmigrantes de todas partes que ves. No sé cómo se comportan (no convivo con ellos) pero sí que se les ve integrados sin renunciar a su cultura. En cualquier caso, fenómeno interesante ver a tipos con turbante, mujeres con velo (cosa que condeno dicho sea de paso), bastantes sudamericanos como yo, "señoras que" bien a la laca. Etcétera. Todo gracias a las pistas DGT, que te trasladan desde el Madrid profundo hasta tierras alcoreñas, pasando por Campamento (Camping Town le digo yo), Cuatro Vientos (no sé cómo se puede vivir allí, parece que no hay comercios), y siempre mirando los cerros nevados de Madrid (algunos días la molesta boina de contaminación, por cierto).
Mañana dejo Alcorcón, muchos recuerdos, una canción:
Y la promesa de volver a comer esos deliciosos alfajores de maicena, esta vez con alguna novia aventurera que me quiera acompañar.
complejaycotidiana@gmail.com
No conocía este pueblo. Me llamó la atención, a primera vista, la estatua de la libertad de alcorcón que MUESTRA LAS TETAS (!). Es arte, es amor...y el mensaje predecible pero bonito "la libertad no hace felices a los hombres/los hace sencillamente hombres". Luego cafés anclados en los 80s como aquél de techo alto y letras plateadas frente a una plaza no muy lejos de la Calle Mayor, con una cantidad de postres y un olor particular a café antiguo de mi pays d'origine, destacándose esos alfajorcitos de maizena y otros Havanna para derretirse, yo pillé uno de maizena muy grande y con mucho manjar para aguantar la media-tarde que exige dulce. Pero también el bar grasa con olores sospechosos (la coca cola me tocaba con olor a cebolla y ajo), gritos de obreros, conversaciones interculturales entre la mesera panameña y el jubilado habitué del bar. Joyas del siglo XXI. Y quizás también del XX.
La gente, como mucha del extrarradio, tiene una simpatía particular. Una calidez especial. Sencillez. Sabes de lo que hablo. No me gusta la palabra humildad... me gusta más la autenticidad y la sencillez. Pues eso. Lo sientes, como todo extranjero que desconoce las particularidades de la villa, desde las instrucciones para llegar a una calle, hasta la conversación de los lugareños. Por momentos la tarde puede parecer hasta cansina, la siesta a ultranza del pueblo tradicional o la no-presencia del habitante de una ciudad dormitorio que, a esas horas, está detrás de la máquina del sistema para darle de comer a sus hijos.
También me gusta Alcorcón por la cantidad de inmigrantes de todas partes que ves. No sé cómo se comportan (no convivo con ellos) pero sí que se les ve integrados sin renunciar a su cultura. En cualquier caso, fenómeno interesante ver a tipos con turbante, mujeres con velo (cosa que condeno dicho sea de paso), bastantes sudamericanos como yo, "señoras que" bien a la laca. Etcétera. Todo gracias a las pistas DGT, que te trasladan desde el Madrid profundo hasta tierras alcoreñas, pasando por Campamento (Camping Town le digo yo), Cuatro Vientos (no sé cómo se puede vivir allí, parece que no hay comercios), y siempre mirando los cerros nevados de Madrid (algunos días la molesta boina de contaminación, por cierto).
Mañana dejo Alcorcón, muchos recuerdos, una canción:
Y la promesa de volver a comer esos deliciosos alfajores de maicena, esta vez con alguna novia aventurera que me quiera acompañar.
complejaycotidiana@gmail.com
domingo, 13 de febrero de 2011
Forever alone
El 14 de febrero es un día horrible para mí. Horrible no solamente por los corazones en las tiendas, la decoración hortera y el exceso de las mismas palabras de amor. Es obvio decir eso, así que los anti-san valentín se pueden ir al diablo por creerse superiores al resto por la sola razón de poner en sus asquerosos labios verdades de perogrullo, que nunca han hecho grande a nadie.
El 14 de febrero es un día horrible para mí porque me pongo así, mira, tal y como estoy en estos momentos a las 2 de la mañana: ojos llorosos frente al ordenador, manos a las que les pesa escribir "lo empozado en el alma", dolor que discurre detrás de mis cejas y baja y me recorre el rostro, constatación de realidades y emergencia de mi yo, atribulada, hacia una superficie con una tabla de salvación llamada ego. Qué genial, el ego.
Desde que decidí vivir "en verdad" no he vivido nada. Tan sólo, al enfocarme sólo en mujeres (y tu mente, con este focus, es poderosa) he podido alejar a los pelmazos con carne entre las piernas que sólo quieren ya sabes qué cosa y apartarlos da flojera, así que ni se me acerquen. Pero, por contra, no he podido atraerlas. O he atraido frustraciones: mujeres de inenarrable catadura moral (que finalmente se decantan por una vida "de familia"), rockeritas pesimistas de medio pelo que se fuman hasta las flores de la mesa de centro y no tienen sentido del compromiso, posesivas que a la mínima de cambio (=darte un respiro y un espacio) te encuentran sustituta y te bloquean del msn, cocineras acomplejadas que te tenían a la sustituta ya en el horno, preparadas, e histéricas criadas en rancios hogares que plantean la hipocresía como única manera de vivir y controlar, ocultando basura bajo alfombras, su propia locura.
Este ha sido el estercolero de Cupido. Sin más. A ver si te portas mejor durante los próximos años, que es que se me va a caer la piel y eso del galanteo otoñal no sirve...
Pero, ante esto, ¿acaso no hay nada qué celebrar?
Si también dicen que es el día de la amistad... y en esto ha sido la vida muy generosa conmigo, celebraré esta fecha con cariño hacia los que siempre han estado.
complejaycotidiana@gmail.com
El 14 de febrero es un día horrible para mí porque me pongo así, mira, tal y como estoy en estos momentos a las 2 de la mañana: ojos llorosos frente al ordenador, manos a las que les pesa escribir "lo empozado en el alma", dolor que discurre detrás de mis cejas y baja y me recorre el rostro, constatación de realidades y emergencia de mi yo, atribulada, hacia una superficie con una tabla de salvación llamada ego. Qué genial, el ego.
Desde que decidí vivir "en verdad" no he vivido nada. Tan sólo, al enfocarme sólo en mujeres (y tu mente, con este focus, es poderosa) he podido alejar a los pelmazos con carne entre las piernas que sólo quieren ya sabes qué cosa y apartarlos da flojera, así que ni se me acerquen. Pero, por contra, no he podido atraerlas. O he atraido frustraciones: mujeres de inenarrable catadura moral (que finalmente se decantan por una vida "de familia"), rockeritas pesimistas de medio pelo que se fuman hasta las flores de la mesa de centro y no tienen sentido del compromiso, posesivas que a la mínima de cambio (=darte un respiro y un espacio) te encuentran sustituta y te bloquean del msn, cocineras acomplejadas que te tenían a la sustituta ya en el horno, preparadas, e histéricas criadas en rancios hogares que plantean la hipocresía como única manera de vivir y controlar, ocultando basura bajo alfombras, su propia locura.
Este ha sido el estercolero de Cupido. Sin más. A ver si te portas mejor durante los próximos años, que es que se me va a caer la piel y eso del galanteo otoñal no sirve...
Pero, ante esto, ¿acaso no hay nada qué celebrar?
Si también dicen que es el día de la amistad... y en esto ha sido la vida muy generosa conmigo, celebraré esta fecha con cariño hacia los que siempre han estado.
complejaycotidiana@gmail.com
domingo, 6 de febrero de 2011
Sobre un hilo /sobre las letras
Caminando sobre un hilo en esta vida prestada
donde los unicornios no te hacen soñar
[con la libertad]
esos contornos turbios que rodean tu cuerpo...
muros
silencios
sueños con un mar de tranquilidad
en la sala de espera
de un viejo
y conocido aeropuerto de la capital sudamericana
que esboza una sonrisa
así como tú
cuando te vas.
--------------------------------------------
Me gusta escribir para "sacarlo todo", para describir situaciones, para reirme, para llorar con mayor fundamento, para parar la sangría de sufrimiento que supone el torrente lacrimal, para dármelas de artista ya que no puedo ser ni política ni científica, para lacerar determinismos, porque los sueños sueños son.
Para sentirme acompañada.
Para ignorar el vacío.
Para sobrellevar la desesperación.
Para aplacar la modorra.
Para sentirme viva (sí).
Pero ya me aburrieron las explosiones emotivas, las letras como sustituto sistemático de la ausencia de terapia, esas de las que puedes oler, a leguas, el tufillo desgarrado. Hay que comunicar. Y saber cómo.
complejaycotidiana@gmail.com
donde los unicornios no te hacen soñar
[con la libertad]
esos contornos turbios que rodean tu cuerpo...
muros
silencios
sueños con un mar de tranquilidad
en la sala de espera
de un viejo
y conocido aeropuerto de la capital sudamericana
que esboza una sonrisa
así como tú
cuando te vas.
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Me gusta escribir para "sacarlo todo", para describir situaciones, para reirme, para llorar con mayor fundamento, para parar la sangría de sufrimiento que supone el torrente lacrimal, para dármelas de artista ya que no puedo ser ni política ni científica, para lacerar determinismos, porque los sueños sueños son.
Para sentirme acompañada.
Para ignorar el vacío.
Para sobrellevar la desesperación.
Para aplacar la modorra.
Para sentirme viva (sí).
Pero ya me aburrieron las explosiones emotivas, las letras como sustituto sistemático de la ausencia de terapia, esas de las que puedes oler, a leguas, el tufillo desgarrado. Hay que comunicar. Y saber cómo.
complejaycotidiana@gmail.com
sábado, 5 de febrero de 2011
Resumen cinemero
Quedó en mi lista de pendientes la promesa de resumir las 2 películas que vi la semana pasada, en concreto el viernes. Con las películas suelo tener mala memoria y no puedo dejar que transcurra el tiempo y se me enfríe el agua...
Si hubiera tenido el tiempo la semana pasada para una actualización, este post sería muchísimo mejor. Te lo juro.
1. Vi "La Red Social":
Y no sé por qué recordé a Adrianito del Bosque...
Tan roba-ideas y trepa como Zuckerberg. Adrianito usa la careta de su carisma y de sus cincuentamilamigos, frente a los cuales juega la carta del tontito buena-gente que tiene ilusión por el futuro de un país subdesarrollado, del chiquillo que quiere ser líder a toda costa, inclusive hablando mal de amigos y metiendo mierda por la espalda mientras hace su jugada. El Zuckerberg que nos entrega Eisenberg es un caradeidiota-mala-persona, es esa la imagen que vende. Haciéndose el estúpido y el freak. El geek sin habilidades sociales que "inventa" redes sociales.
Menudo peligro esta gentuza... Pero tan real...
Tan on offhand...
Muchos critican la injusticia que ha supuesto la nominación del protagonista al Oscar. No comparto por completo esas apreciaciones. No siempre un rostro inexpresivo y hasta por momentos soso, que es el que muestra Eisenberg, supone una actuación "mala" o que "no transmite nada". A mi parecer no es lo mismo que un Ricardo Darín...Pero ni a leguas, hombre. Ni a leguas. El galancito tiene el carisma de una barra de hierro. Al Zuckerberg de Fincher llegas a odiarlo de verdad. El sólo verlo te inocula ganas de destruir la pantalla para romperle la cara. Quieres ver sangre en esa cara de Master en Pelotudismo. Quieres ver ojo morado. ¿Cómo lo logra? Aquí, la inexpresividad de Eisenberg ayuda mucho a construir la personalidad del hijo de puta. Su frialdad congela y calienta. La capacidad de hacerte sentir odio con sólo algunos minúsculos gestos, ¿merece un Oscar?.
Sí.
Salvo que alguien haya actuado mejor. Y se llama Andrew Garfield.
En el papel del apasionado y cándido amigo brasileño, Eduardo Saverin (btw, amo que alguien pudiera llamarse EDUARDO SAVERIN). Aparte que sale guapísimo, pero ese es un detalle. Me gustó algo Justin Timberlake como el hombre de las inversiones jugosas, oveja negra con desparpajo. Qué crecidito está el ex de Britney... el tiempo galopa. Pero me quedo con Garfield (que no está nominado ni como mejor jugador de canicas).
Y bueno. Me encantó la ex-novia, la que aparece al inicio. Amo su manera de mandarlo a la mierda. Quisiera copiarla. Creo que podría.
La película en sí es dinámica, entretenida, que te siembra la semilla de indignación ante las faltas morales y los quebrantamientos jurídicos. No sé si es cosa mía pero a pesar de ese odio inoculado del que he hablado ya, el film como balance deja "bien" a Zuckerberg, como si fuera requisito indispensable para "triunfar" el cortar cabezas a mansalva y estratégicamente, conspirando/calculando. Cierto sabor a determinismo se te queda pegado en los labios como grasita que, sin embargo, no protege de los embates del frío. Bueno, contra el poder... ummm... difícil.
En cualquier caso, creo que esta película se presta para una segunda parte. Pero totalmente.
Este es el trailer. Es una mierda (esa versión estúpida de Creep... tan miserabilista, tan poco coherente con la dinámica de la película, que ni siquiera llega a sarcasmo).
2. Ví "The Kids are All Right"
No es una película nada extraordinaria. Yo le daría, por lo menos, una estrella menos de las que le da todo el mundo. De "temática lésbica", las mujeres estas (la Benning y la siempre guapísima Julianne Moore, esa pecosita que tiene un aire a Madonna) no se tocan ni con un palo. A lo mejor estarían experimentando el "lesbian death sex" (o como se llame), llevadas a esa zona frígida por los avatares de la vida en común, y para motivarse ven porno gay (patetismo). Pero cómo se folla esta última al donador de semen, interpretado por un deleznable Mark Ruffalo. Almost uncensored. God bless America.
No me importa spoilear esta película. No vale la pena verla, es una decepción. Una mierda. Lo mejor: Julianne Moore (excluida del Oscar también con injusticia) y el que hace de su hijo.
Lo peor: Mark Ruffalo, otra injusta nominación al Oscar. Haciendo del típico bon vivant que prácticamente se rasca las bolas bajo el sol californiano. Que entra en una casa extraña (donde sembró dos arbolitos de carne) para trastocarlo todo con su cara de imbécil, de yo-no-fui. Con su pinta de amo de casa a-lo-tony-danza, de amante del dinero fácil (tan distante del "ideal americano" que se nos suele transmitir) el sweet guy blandengue que equilibre la dureza de la Benning, profesional y dominante, con pelito corto para darle un toque más cliché al asunto. La tolerancia edulcorada que transmite Ruffalo me hace tener ganas de mandarle un Buffalo para que se lo cargue... Sobre todo en la escena donde dice "i love lesbians". Pues i hate guys who love lesbians. Son los que hacen bulto en las fiestas.
Para empeorarlo todo: no la vi en versión original, sino en doblaje mexicano, escuchando improperios del tipo "qué carajoooos". Encima se me acabaron las palomitas. Hubiera sido más leve para mí verla así:
----------------------------------------------
Sí. Debo actualizar mi blog nada más terminar de ver películas. Planeo hacerlo ni bien vea la del cisne de Natalie Portman. Sobre la Biblia.
complejaycotidiana@gmail.com
domingo, 30 de enero de 2011
Mujer y nacionalidad: recorriendo Latinoamérica (y generalizando impunemente) desde mi pequeña habitación.
Sinceramente.
Y sin embargo...
Creo al mismo tiempo que hay cuestiones sociológicas que nos moldean. No confundir género con especie. Chorradas de medianoche porque me he preguntado cómo sería estar con alguien, según su nacionalidad. Qué tipo de mujer, según el lugar de nacimiento, me gustaría para compartir. Lo vengo pensando en el metro, en el baño, en mis largas caminatas desde la cama hasta el living. Sobre todo, pensando también, en que cuando estamos tonteando o en serio con alguien siempre la llamamos, cuando contamos la experiencia a nuestros amigos: la "......." (insert here gentilicio). Que puede ser una nacionalidad, como también aludir a un origen regional ("la vasca") o a una ciudad ("la jerosolimitana sefardí con la que me enrrollé esa noche").
Recorreré diversos pueblos para la disgresión... una disgresión un poco de coña, un poco en serio, un poco (bastante) políticamente incorrecta.
1. ¿Una argentina?: Me encanta la Argentina. No tanto así las argentinas. Sí los argentinos, pero claro, como amigos. Las argentinas (hetero) que conozco son un tanto histéricas, liantes, hormonales, realmente soberbias, fashion hasta por gusto, aunque lo nacional erosiona de alguna manera las pétreas personalidades y se les da también el psicoanálisis, ese comerse el tarro para encontrarle sentido a la inmortalidad de un mosquito, las ganas de tener cierta culturita general (que a mí me animan). Aparte que están buenas, son latinas, solidarias y emocionales. Como handicap una probable mentalidad muy izquierdista, hasta perrofláutica, con la que realmente yo, que tengo una sensibilidad social profunda y bella (ja!) no coincidiría. Odiaría mi simpatía leve por un capitalismo moderado (o más que simpatía, constatación de la esencia humana), y me creería una calculadora de mierda. Pero disfrutaríamos juntas del fútbol, por ponerte un ejemplo.
Nunca he conocido a una torta argentina (salvo un par de veces en un par de viajes al país austral, en un bar donde todas eran feas, jugaban al billar, y los muebles olían a mala pescadería, donde conocí a Silvina, una chica que estaba piradísima por una mujer 30 años mashor que esha que la maltrataba emocionalmente y me usaba como su consejera móvil): en Argentina -como en Italia- no es malo desplegar ese resquicio heterosexual que a todas nos queda en el trastero de allí abajo. Pero en fin, que siempre hay que conocer personas, un circuito, qué-sé-shó.
2. ¿Una venezolana?: Dios míiiiiio sálvame Dios conchalevaaale de las VENEZOLANAS... Una plaga, de Egipto (que está tan de moda). Si caigo en manos (o redes) de una venezolana, es muy probable que sea bi-curious. Que se crea Miss Venezuela. No la culpo: la influencia de los medios en tierras llaneras es bastante fuerte. Desde pequeñitas las forman para ser Miss Venezuela y así, todos debemos estar a su entera disposición. Un sistema que rebasa toda crianza, todo signo zodiacal, todo trauma, todo. Has nacido no para ser una princesa, sino para reinar, y todos los que te rodean son tu corte. Arreglos aquí, arreglos allá. Todo tiene que estar perfecto para la gran diva. No os dejeis engañar: son un fraude. Querrán que seas su perra faldera. No importa que físicamente desee ser operadísima como las pupilas de Osmel Souza: lo que hay es una sobredosis de superficialidad. Next.
3. ¿Una peruana?: Conozco bien Perú y debo dar fe de que se trata de un país caótico pero delicioso que deberías conocer. Comes delicioso, tienes paisajes alucinantes, te tratan a cuerpo de rey por ser extranjero (salvo que seas chileno), y es una tierra surrealista como pocas. Eso sí, huir al mes o dos meses porque después allí no hay quien viva. En mis meses de estancia como cooperante me sentí bien acogida, y noté, además, una escena lésbica en la capital que poco a poco va creciendo. Donde, lamentablemente, se reproducen los clichés de las divisiones sociales a rajatabla que azotan el país andino de costa fenomenal. Lo aberrante es que las únicas mujeres que, para el personal, pueden ser consideradas aptas para el consumo humano se acuestan todas con todas. Sí. Una endogamia maldita. Las líneas esas de The L Word (las de Alice que mostraban unos seis grados de separación bárbaros) pero multiplicadas a mil... Claro que como llegas de fuera pues eres "la novedad". Así como en los pueblos. Y todas se abalanzan encima tuyo. La masa más grande se encuentra en las "cholitas power". Son simpáticas, divertidas, agradables, amenas, se te abalanzan también por ser extranjera, y son muchísimo menos bordes que las no-cholas no-power, es decir, las de clase media-alta que se pavonean de sus últimos modelos de ropa traidos del exterior (pobre industria nacional) en fiestukis de pago organizadas por dos que tres burguesas con iniciativa (y ganas de reggaetón). Llegué a besar a una cholita power. Fue encantadora, apasionada, divertida. Ojalá se repitiese. Saben muy bien. Pero no estaría con ella por miedo a cómo reaccione su familia.
Las hay intelectuales también, y muy preparadas, pero hay que escarbar, trabajar duro para encontrarlas. Se encuentran sumergidas entre sus libros o en una vida profesional supuesta o realmente exitosa. O, tristemente, con el cartelón de "OCUPADO". O, simplemente, han optado por emigrar, visto el bacanal local en lo social o las pocas oportunidades en lo profesional. Son de las que más convienen, pero son difíciles.
Yo no estaría con una mujer peruana. Salvo, claro, el último caso, cuando se les bajen humos y revoluciones y se olviden de esa soplapollez de "mi profesión primero".
4. ¿Una mujer mexicana?: Me lo pensaría. En México, país megadiverso que no tengo el g(s)to de conocer, la violencia no es únicamente física: es también simbólica. Yo no podría estar con una mujer que censure a la persona tenga cierta fe en sí misma. Y eso a mí me parece violencia simbólica. Las españolas son también así, aunque se mitiga porque estas no tienen esa "pasión de águila" de las mexinucas, que suele expresarse de manera más underground. Tienen un "creida-detector". Yo soy un poco creida, tengo yo la humildad de confesarlo. No sé qué me creo, pero de que me creo, creo que me creo. Pero soy buena (también eso me lo tengo creidísimo, créanme). Soy una santa. Aunque voy a lo que voy, lo tengo claro.
Tampoco soporto que todo el tiempo estén diciendo, con una political correctness que me caga, que son descendientes de la más pura indígena pata en el suelo de Guanajuato y de un francés de souche. Para mestizajes el mío, pelotuda. Si se ofrecieran a prepararme tequilas y micheladas cada noche, me lo podría pensar. Con el bonus del recuerdo, entrañable, de toda latinoamericana de mi época, de las memorables "hijas de la madre tierra". Cómo ponía ese romance ocultado y a la vez nada disimulado de Yola y Montse.
Luego de haber todo este ejercicio de generalizaciones, creo que estas son producto del reflejo de nuestras propias experiencias. Que desde ya, cortas son. Aplica todo esto a cualquier mujer, y funciona. Como la astrología. Say no more.
complejaycotidiana@gmail.com
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