domingo, 9 de enero de 2011

Gabriel y otros

El jueves regresa de navidad-año nuevo y reyes Gabriel, el amigo argentino con el que nos contamos penas amorosas. Está hecho un Carrie Bradshaw masculino aunque con un toque menor de drama. El novio que todas desearían tener: inteligente, romántico, con dinero, con la dosis adecuada de ambición, etcétera.

No nos vemos hace poco más de un mes. Seremos dos cajitas de pandora, conversando como locos. Seguro me llevará a alguno de esos bares pijos-ochenteros de Salamanca. Y yo insistiré para irnos por otro lado, quizás a nuevos sitios que he descubierto en Madrid. Nunca sigue mis planes alternativos, pero siempre es un placer conversar con él, compartir nuestras soledades.

Le contaré sobre la crisis de los mid-treinta que me esfuerzo en ocultar y que reventó en año nuevo mientras me comía las uvas (se me atoró una pepa de sólo llorar), del tontorrón de Adriano, de lo paletos que son algunos, de mi bonita cena de navidad, y él me contará de Londres (ciudad donde pasó las fiestas), ciudad que me muero por conocer y donde viven sus padres. Y de lo que surja.

Estoy muy triste. Frustraciones inútiles, ya sabes. Algún día aprenderé a no hacerle caso a ese mundo que se deshace a muchos kilómetros de distancia y que me persigue bajo el ropaje de las redes sociales. Voy a tener que apagar esto y concentrarme en Vaya Semanita, la están pasando en la mezquina Paramount que prefiere propalar stand up comedians que pretenden decirle al público "ríanse, ¿vale?" que la mejor serie cómica vasca ever.

(mientras escribía este párrafo, terminaba Vaya Semanita, a merced de, claro, Central de Cómicos XXL).

complejaycotidiana@gmail.com