lunes, 17 de enero de 2011

Y pasan y pasan los días de sol, just like candies..

Llamé a Gabriel cuando presumí su regreso a Madrid el miércoles pasado. Me respondió muy enfermo,con una gripe de padre y señor mío generada por el cambio de clima, ese switch norte/sur tan abrupto, hablándome con la naríz, pero ello no le impidió contarme de su viaje, de que prefiere mil veces Madrid a Londres (aunque muchos piensen lo contrario), de lo bien que, por un lado, le sienta ver a su familia, de lo bien, por el otro, que le hace estar en Madrid, capital del cielo...


Pero no lo vi, me hubiera gustado aprovechar las tardes de sol a su lado, caminar y reirnos de todo.


Una oportunidad frustrada, de una conversación tan esperada.


Pero ya llegará... ya se nos mejorará.


Mientras tanto, yo ajetreada por las calles, con el abrigo en la mano, algunos días sudando. Etc.


Me vino la regla. El sábado quería ir a dar vueltas por los grandes parques que adornan esta ciudad. No pude. Fue brutal. Totalmente ensangrentada y adolorida, con los coágulos entre las piernas, decidí quedarme en casa, viendo películas de corte omosesuá...




i. Vi "Better than Chocolate", una cutrada canadiense de hace mil años, una película sin pretensiones y de argumentos ligeros sobre una lesbiana-no-tan-masculina diecisieteañera que okupa una casa y lleva a vivir en ella a su madre recién divorciada, que descubre su relación con una lesbiana-no-tan-butch pero de esas típicas de pelo corto que ni te miran, y, para más tipicidad del asunto, la tía vive en una caravana (que aparca de manera más o menos permanente porque se va a okupar con la novia) y es "pintora", pero mal, como de típica plaza de souvenirs. El mejor personaje (e historia), el de la trans. Y el del hermano burlón y cotilla. Algunas pinceladas contra la homofobia: más que rescatables, pero no ahondaré en el asunto para no spoilearles el panorama. El resto: dildos coloridos al por mayor, libros de ruidosos nombres sicalípticos retenidos en aduanas, más y más butches indie-ferentes (para beneplácito del personal), escenas frías de sexo (hubieran puesto a tirar al Oso Yogui en el parque Yosemite, hubiera sido más sexy y tierno) en fin, una película epidérmica hecha para que la aclame el insensible ambiente en pleno con un cubata en la mano. Next...


Aquí el trailer de Better than the chocolate del Lidl:




ii. También vi "Si las paredes hablaran", un conjunto de tres mini-historias con la mano y sacramento de Ellen de Generes, la actríz/presentadora de la sonrisa transparente y amable (lesbiana noventera que no haya llorado con el puppy episode dese de baja del gremio pero ya). En la primera Vanessa Redgrave protagoniza una historia que pone el dedo en la enorme llaga de las consecuencias de que no nos podamos casar, aún más fuertes en la aún más homófoba sociedad (norte)americana de los años cincuenta. En la segunda una sublime Chloë Sevigny (cuerpazo, cómo mordería esa espalda, por Dios...) desbarata clichés todavía subsistentes en un grupo de lesbianas feministas setenteras, con su repentina irrupción en la vida de una de ellas (y es adorable ver al dandi feminizado en su cama, parece que en la cama nos arrancamos el alma, nos la dejamos ver, no sólo desnudamos el cuerpo). La tercera nos regala una de las más deliciosas escenas sexuales de la década, que absolutamente PONE y pone en valor la canción de la olvidable Dido (me gusta desde que ví esta escena). Daría algún órgano mío por ver la escena completa y moriría tranquila. Escena sexual que opaca al resto de la trama, que era casi un drama (una pareja estable intentando inseminarse) llevado absurda y forzadamente al terreno de la comedia, pero Ellen nunca dejará de ser comediante y la Stone nunca podrá serlo.


Siempre me ha gustado Ellen de Generes, y desde luego la Stone (el doble sexy de Hillary Clinton). Me encantan las actrices hetero que son capaces de hacer lo que una lesbiana ordinaria no es capaz de hacer. Chapeau para ellas, y para Ellen, tan next door...e insisto en su sonrisa. 








LA sonrisa.








complejaycotidiana@gmail.com