domingo, 10 de abril de 2011

Buscando el ideal (back to the teen ages)

Cuando era muy, muy joven, pensaba en que un futuro con alguien implicaba que ese alguien fuera "como yo". Mismos gustos musicales, ideas parecidas, rumbos similares, miradas de vida coincidentes. La dureza del tiempo y de la realidad, y las múltiples decepciones, nos iban mostrando que no, que había que aceptar que esta era una búsqueda infructuosa en un mundo agreste, duro, donde estábamos solos, donde no teníamos a "nuestra gente", donde vivíamos a expensas del inhóspito planeta que nos alberga. Aprender a respetar radicales diferencias con quien te hace ojitos, porque ojitos te los hacen pocos, y hay que aprovechar.


Pero no. No te sientes a gusto. La relación se complejiza. No danzan a tu ritmo. No miran a la dirección en la que miras. Sólo le atraes y te atrae. Solamente se "enamoran". Solo tienen maravillosa química sexual. Ya está. 


Y luego de tantos fracasos al son del "los polos opuestos se atraen", back to the basics. Así, de golpe.


Entonces, en la mezquina vitrina del mundo actual, ese, el de los golpes y los polos opuestos y las danzas arrítmicas, aparece ella. Galopa tu corazón porque tu cerebro hizo las sumas y restas que eran necesarias. Y sacaste la conclusión teenager de tus 35 años, los extremos temporales se tocan y ella es la que buscabas. Ella podría ser el ideal. Ella te nutre. Ya no te habla pero está ahi. Es ella. Ella, la de la vitrina. Pero ella tiene el cartel de ocupado. 


El eterno retorno nos arrastra a las "diferencias". Che palle. ¡Yo quiero ser teenager y cumplir mis sueños! ¡Yo no quiero sorpresas raras, quiero pertenencia!

(p.s. ¿cuándo demonios dejaré de dar la lata con ella?)

complejaycotidiana@gmail.com