jueves, 28 de abril de 2011

Random a la N

No tengo mucho qué contar, pero vamos a ver qué sale... No tengo mucho qué contar porque he estado de lo más hogareña por estos días, quizá tirando del feeling aplatanado del finde largo de semana santa. 

Estoy en plan calmado... valorando el sosiego. En la paradoja de estar en miles de cosas y de estar en nada, como mirando desde la ventanita, con un pie sí y el otro no. 

Y ese sosiego implica también tomar de la mejor manera posible ese posible "estoy pasando de tí en moto, tren talgo, ave, patines, coche, furgoneta, bici, concorde, skate, sandboard y demás medios de locomoción habidos y por haber". Ya no me quiere. Ya no se despide. Ya no me habla. Todo se marchita. 

Ella me presta atención sólo cuando ELLA decide hablarme por el MSN. Cuando yo lo hago sus respuestas son lo suficientemente espaciadas como para pensar que habla con otra (s). Esto es así y posiblemente nada lo vaya a cambiar. La voy conociendo poco a poco, a través de sus silencios... También debo asumir que yo misma no quiero hablarle porque sé que me quedaría hasta las quince de la mañana conversando, conversación que se alargaría por el sólo hecho de que me respondería cada 4 minutos y yo con baba y ansiedad esperando que responda. No quiero ser la conejilla de indias de mis propias debilidades, para luego darme cuenta del hecho innegable: "sí, cometí un error dándole mi tiempo a alguien que me tiene en cola".

Madrid cada día cautiva más, a pesar de su clima bipolar, la crisis que nos golpea, el bolsillo inclemente que no da tregua, las mujeres ausentes. Y nada más. Madrid es más. Late en mí todos los días, debajo de las suelas gastadas de mis zapatos de ante de poca monta, en la sonrisa de la gente, en su cielo cual refugio. Ya no apetece pensar en el final. Nunca apeteció, en realidad. Eso da una calma y una claridad única: el consenso entre todas las voces de tu cabeza al fin ha llegado.

Quiero ver una película. Dejé a medio ver "Del amor y otras drogas", con Jake Gylenhaal, aparentemente una crítica a la industria del Prozac tan popular en el 99-00 (ambientada en esa época que parece que fuera ayer, pero definitivamente no lo es). Quiero ver "La Teta Asustada", una película peruana un poco rara pero que vi bastante comenzada en La2 hace un par de meses. Quiero ver la chilena que ganó el Goya a la mejor película hispanoamericana ("la vida de los peces" o algo así, sobre un expatriado en Berlín). Quiero ver "El Discurso del Rey", "Balada Triste de Trompeta" que no la he visto, en fin, un huevo en la bandeja de pendientes. Ganas da de ir corriendo al Renoir de la Plaza de los Cubos, pero el bolsillo inclemente no da tregua y tengo que apechugar. Terminaré viendo la del Prozac.

complejaycotidiana@gmail.com