1. No nos alejamos cuando reclamo mi espacio. Entonces me hace escenas virtuales, se molesta, pero luego recuperamos el tono ameno pero pausado de nuestras esporádicas conversaciones de msn.
Al día siguiente de conversar, por tercera vez, con ella, me sentí complete. Al menos, pequeñas vacaciones momentáneas a mi tradicional vacío. Sentí que era la niña de mis ojos. Aunque no hubo (no hay, no suele haber) sparkles en la conversación, ya sabes, novia. Hay muros de contención iniciales y flujos naturales en personas que tienen demasiado en común. Ella, simplemente y pase lo que pase, me fascina.
2. La semana santa, de la que despotriqué porque no quería pausa alguna a mis frenéticas actividades cotidianas (ya), resultó siendo de lo más sweetie. Pasé la mayor parte del tiempo con Gabriel, ya sea paseando por la ciudad, bebiéndonos unos Gin Tonics, o, en todo caso, hablando de nuestros frustrados amores, y nuestra estúpida desesperación por no sufrir.
3.He tenido sueños recurrentes, despierta, sobre mi novela total. Alguien me lo recordó. ¿Seré capaz de enfrentar (o ahuyentar) esos demonios?. Trataré de, sin ser pretenciosa, generar una obra gruesa, un librito que puedas llevar abriendo las manos, una cosita pesada. Así de viscosa como mi amor por la generadora de esa novela total, las historias que nos rodearon, la historia que nos ligó, la frustración del beso "no dado". Vínculos de todo con todo, habrá misterio, conspiración, amor, teje-manejes corporativos, sacaderas de vuelta, salidas de closet, metidas de closet, metidas de otras cosas más. Bien garni, como verás. Pero eso toma años. Habrá que releer a Grisham, pero también a politólogos e historiadores. Repito que pretendo no ser pretenciosa. Lo juro.
complejaycotidiana@gmail.com